Rajoy, Trump y el idioma de su conversación

Como todos sabemos, el pasado lunes 6 de febrero hacia las 21:00h –hora española-, tuvo lugar la famosa conversación telefónica entre los dirigentes de España y EEUU. Y digo famosa por la expectación que había generado anteriormente. Lo irónico es, que no fue el contenido mismo lo que ha hecho que sea tan mediática con antelación –e incluso a posteriori-, si no el conocido bajo nivel de inglés de nuestro dirigente español. Pero el Sr. Presidente de los EEUU tampoco se queda atrás: más de un tercio de su población es hispana y quiere establecer relaciones con países hispano-hablantes pero ni se esfuerza.

A nivel de relaciones, tanto institucionales como internacionales, es una soberana torpeza tener un dirigente político al frente que no sea capaz de nadar en aguas internacionales sin manguitos; es decir, que, en encuentros o llamadas espontáneas con líderes y representantes extranjeros, no pase sin un intérprete. No digo que tenga que hablar tantos idiomas como los Papas –tienen su mérito-, pero si se pide (exige) a la juventud y al resto de la población, tener un nivel mínimo por encima del básico (que es el que maneja Don Mariano), qué mínimo. Quizás precisamente, al verse en tales situaciones, sea por eso mismo se nos exija más que al presidente del Gobierno: para que no pasemos por grandes aprietos.

Las Relaciones Institucionales, Internacionales y los idiomas.

En un mundo tan globalizado como el nuestro, el contacto con otras culturas es más una necesidad que un capricho (además de algo inevitable). Empresas privadas, instituciones públicas y organizaciones de todo tipo necesitan establecer relaciones directas, positivas, estables y periódicas entre sí, para llevar a cabo proyectos en común y colaborar en la consecución de determinados objetivos que, no importan los kilómetros ni las horas de diferencia, resultan de común interés.

Para el éxito de la mayoría de transacciones es recomendable evitar los choques de cultura, y es aquí donde entran juego las relaciones institucionales. Teóricamente las podemos definir como “aquellas que se establecen entre instituciones u organismos, ya sean públicos o privadas para llevar a cabo un proyecto común y con el objetivo de colaborar a corto, medio y largo plazo”. La conversación entre ambos presidentes, se puede considerar como una manera de practicar dichas relaciones, sólo que dentro del ámbito de las relaciones internacionales –“conjunto de vínculos que se establecen entre dos o más países del mundo”-.

No podemos obviar que en nuestra forma de negociar influyen el marco económico, político y geográfico, en el que nos hallamos circunscritos. Por lo que tampoco debemos obviar que todo ello, además, se encuadra en un marco cultural e idiomático diferente en cada país. Es más, debemos tenerlo muy presente a la hora de intentar establecer relaciones a nivel profesional si queremos que éstas sean positivas.

El inglés, el idioma internacional

 A pesar de tener un menor número de hablantes nativos que el español y muchos menos que el chino mandarín, es –con diferencia- el idioma más estudiado en todo el mundo. Se habla en los cinco continentes y en países que son grandes potencias mundiales (EEUU, Canadá, Reino Unido…), por eso el inglés es el más utilizado en los negocios. A día de hoy, hablar el idioma anglosajón te puede abrir muchas puertas. No sólo te permitirá comunicarte con nativos de países cuyo idioma materno sea el inglés, también con habitantes de cualquier país de este mundo.

A nivel de relaciones internacionales e institucionales, el conocer y moverse con soltura en otro idioma, en este caso, el inglés es fundamental. Ser capaces de mantener conversaciones en la lengua anglosajona con interlocutores extranjeros no solo nos dará una imagen reforzada frente a ellos, sino que nos hará sentir más cómodos al ser capaces de integrarnos en distintos entornos y adaptarnos a situaciones que puedan surgir debido a las diferencias culturales. Hablar, leer y escuchar sin tener que depender de alguien constantemente, no sólo aumentará nuestra confianza en nosotros mismos sino también la confianza de los demás a la hora de dirigirse a nosotros. Para conseguir trabajar por los mismos objetivos, es mejor siempre tener algo en común, más allá de los propios intereses.

Romper barreras es fundamental si queremos entablar relaciones y estrechar lazos con organismos de otros países. Y si el inglés es nuestra segunda lengua –al menos la segunda que estudiamos desde pequeños-, no está de más que nos la tomemos más en serio.

Ana Torres Damas
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Ana Torres Damas

Customer Care Expert, Turismóloga y Blogger.
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